Pero el uso y costumbre hace que, en este caso, en el ballotage, participen los dos candidatos. Esta polarización de la elección en Brasil también para muchos es una preocupación. ¿Por qué? Porque la mayoría de los que votan a un candidato o a otro no lo hace porque se acerque filosóficamente ese candidato, porque esté de acuerdo con sus propuestas, sino porque quiere que no gobierne el otro. Y va a ser muy difícil para el próximo presidente de Brasil gobernar con un 50% de la población que no acompaña las recetas que viene ofreciendo a lo largo de la campaña. Se lo preguntábamos justamente a un empresario argentino pendiente de lo que pueda suceder el domingo por el impacto que pueda tener en el comercio, recordando que Brasil es nuestro principal socio comercial. Agustín López le decía que era tres. La mitad del país no les va a gustar el resultado cuando haya ahora la segunda vuelta. Esa mitad del país no va a apoyar el que gane. Y eso ya sabemos cómo termina. Tengo bastante experiencia con ese tipo de problemas. Hay excelentes políticos para mí, mucho mejores que los dos, con muchas mejores ideas, pero no solo escuchados. La gente no escucha a alguien que no está radicalizado. Ese es el gran problema. No quieren escuchar a alguien moderado, a alguien que tenga buenas ideas. Lo que quieren escuchar son palabras de odio. Y eso es algo nuevo en Brasil. Para cualquier de los dos está para ganar o perder. No está claro, es un empate técnico, literalmente.
Una elección rodo polarizada, descremos, indudablemente. Es diametralmente distinto lo que proponen Lula por un lado y Flavio Bolsonaro por el otro. Estaremos atentos, ¿sí? Durante todo el fin de semana Y programa especial el fin de semana Para saber qué pasa en Brasil Cabeza a cabeza Bolsonaro y Lula Pásela lindo, querido amigo Se agradece, hasta luego Hasta luego Fede Alvarenque, gerente de Noticias de Cadena 3 Enviado a San Pablo, Brasil Para saber quién es el próximo presidente del vecino país En el lugar de los hechos Cadena 3 ¿Se viene el Rigi para las pymes? ¿Es así, Sergio? ¿Supo cómo le va? ¿Qué dice? ¿Cómo le va? Muy bien.
No sé si se verá estrictamente ese el nombre,
pero lo concreto es que el gobierno está a punto de hacer un anuncio. Ayer entrevistamos en el coloquio de ID de la Unión Industrial de Córdoba al jefe de gabinete, a Diego Santilli, y yo le pregunté a propósito de lo que en el discurso precedente había dicho el gobernador de Córdoba, Martín Yarjola, si el gobierno estudiaba algo así como un rigui para la industria,
que ese de alguna manera era un reclamo del sector industrial que el gobernador de Córdoba hizo propio.
Santilli se embaló con la respuesta, pero cuando yo le dije, bueno, entonces quiere decir que va a haber un rigui, me dijo, bueno, pero nosotros nunca hacemos los anuncios antes de que efectivamente tengamos toda la decisión tomada y podamos concretar el hecho que vamos a contar. Pero, al margen de lo que Santilli dijo en público, hablando con dirigentes empresarios durante el coloquio de la Unión Industrial, que es, dicho de paso, uno de los grandes eventos empresarios que tiene Córdoba cada año, me decían lo siguiente. Lo que se está negociando, y aparentemente la negociación está bastante avanzada,
es tomar los aportes patronales que las empresas pequeñas y medianas hacen, que son un porcentaje muy importante en cuanto a la constitución o la conformación del sistema previsional. Los aportes previsionales son, ayúdame, Adrián Simeoni, 15, 16, 18 puntos. Sí, alrededor de ese número. Alrededor de 18 puntos que aportan por cada nómina salarial las pequeñas y medianas empresas y que eso sea un pago a cuenta de la liquidación del IVA, del impuesto al valor agregado. Esto es bajar en forma bastante significativa la presión tributaria. Un esquema como el que te acabo de describir, está todavía estudiéndose, por lo tanto lo que digo no es definitivo, pondría a las pymes argentinas en una situación bastante equiparable con las pymes o las empresas de Brasil en cuanto a presión tributaria. Un esquema que las empresas vienen reclamando.